Por ahorrarse unos minutos muchos se atreven arriesgándose a ser devanados por los carros al no cruzar las pasarelas. Pero un pelotón de amiguitos de la brigada infantil llegó a las calles de San Salvador bien uniformaditos y listos para llevar entre ceja y ceja una misión especial. Hacer conciencia a la población sobre el importante uso de las pasarelas y el respeto a las leyes de tránsito.

Un lugar de sana diversión y esparcimiento para chicos y grandes es la cancha tres de la Colonia Zacamil en Mejicanos. Se ha convertido en un espacio muy visitado por los amantes del deporte rey. Después de pasado un tiempo hoy la seguridad les permite divertirse con tranquilidad. Y por si fuera poco, al son de un par de bailaditas también se puede ir a quemar grasa y combatir las libritas de más.

Nos abrieron las puertas de la tétrica mansión Vásquez en Izalco Sonsonate. Cuentan quienes conocen sus orígenes que allá por los años 60´s don Rómulo su dueño en esa época, murió de una forma misteriosa y por ahora quiénes la habitan se resguardan bajo un cuadro con una oración para alejar a los demonios que se resisten a dejar la vivienda con vibras negativas, ruidos y bullas extrañas.

Es un pueblo muy particular por la belleza de su gente y la habilidad entre sus manos y pies para trabajar un producto muy particular en su terruño. San Sebastián en San Vicente es reconocido por el trabajo de sus telares elaborando las más lindas hamacas. 

Ya no giran sobre las carreteras porque ya expiró su vida útil. Pero nada está perdido del todo. Pues las tecnologías han facilitado el acceso a cosas buenas o malas. Josué Rogel fue uno de los que sacó su lado positivo. Vio como transformar llantas inservibles en hermosas masetas colgantes. Y como diría su padre una virtud que se les dio para restaurar.

La escuelita del saber El Progreso en San Salvador hizo honor el trabajo de una pareja de uniformados botas azules. En agradecimiento al trabajo que realizan a través de charlas y proyectos para los estudiantes de su escuela. Prepararon puntos artísticos y se lucieron frente a ellos como una muestra del valor que le dan al tiempo invertido en los mismos cipotes.

El ingenio y la creatividad abrazaron a jóvenes de la casita del saber del Centro Escolar Walter Soundy en Ciudad Merliot. Cada año realizan una actividad que explota los conocimientos de sus alumnos al mil. Y vaya que son una cajita de sorpresas, pues sus proyectos ponen a prueba sus conocimientos en robótica.

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