La Grande Place de Bruselas se tiñó de negro, amarillo y rojo este domingo. Ocho mil personas, el número máximo autorizado en ese lugar concreto por motivos de seguridad, desafiaban al fuerte calor para poder ver a los jugadores.

Los jugadores croatas llegaron con cuentagotas al terreno de entrenamiento, situado en el complejo deportivo del Luzhniki, y solo faltó, al menos en el primer cuarto de hora abierto a la prensa, el autor del primer gol en la semifinal contra Inglaterra (2-1 en la prórroga).

El tablero de ajedrez blanco y rojo típico de la zamarra nacional está por todas partes: en los capós de los automóviles, los escaparates, tranvías, autobuses, y camisetas de los meseros, trabajadores de las tiendas o presentadores de televisión.

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